17/01/2026
¿Por qué en México todavía existe la religión absurda del
“si pega, ya no es real”?
Neta, parece chiste pero es tradición nacional:
Si nadie lo escucha: “no trae nada, puro wannabe”.
Si despega: “ya se vendió, ya no es calle”.
Entonces… ¿qué camino mágico quieren?
¿El de la fama de cartón sin fans, sin feria y viviendo con mamá?
El rap jamás fue cárcel.
El rap nació para contar historias de barrio,
pero también para salir del barrio si se puede.
Ningún MC escribió su primer rima pensando:
“ojalá nunca gane un peso y solo me aplaudan mis compas en la esquina”.
Ese cuento se lo inventó el mediocre que jamás subió un escalón.
La palabra “comercial” se prostituyó.
Muchos la usan sin saber qué significa.
Crecer no es venderse.
Tener público no es traicionar a nadie.
Cobrarse un show no te borra los años en la calle.
Venderse es otra cosa:
Es abandonar tu esencia,
cambiar tu estilo a lo que esté de moda
solo porque te dio miedo ser tú mismo.
Ese sí es el verdadero fraude.
Ese sí perdió el proyecto por desesperación.
Un rapero que sigue rapeando, factura,
se profesionaliza y llega más lejos,
no es enemigo del underground.
Es la prueba viviente de que el underground sirve para despegar,
no para encadenarte.
El dilema no es artístico:
es mental.
Hay banda con horror al progreso.
Creen que si otro crece, ellos se quedan más abajo.
Se sienten traicionados cuando en realidad solo están viendo pasar el tren que nunca se atrevieron a tomar.
Así que cuando digan:
“ya es comercial”
piénsenlo dos veces.
Porque quizá
el único que traicionó algo
fue el que decidió quedarse
exactamente
donde empezó.