Revista Gente QRoo

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Roo es una revista digital e impresa que circula en los principales municipios de Quintana Roo: Cancún, Isla Mujeres, Cozumel, Chetumal, Playa del Carmen, Tulúm y Carrillo Puerto.

01/08/2026

Para reflexionar!

Le pregunté a uno de mis amigos que ha cruzado los 60 años y se dirige a los 70, ¿Qué tipo de cambio está sintiendo? Y me envió las siguientes líneas muy interesantes que me gustaría compartir con todos ustedes:

1➖Después de amar a mis padres, mis hermanos, mi cónyuge, mis hijos, mis amigos, ahora he comenzado a amarme a mí mismo.

2 ➖ Me acabo de dar cuenta que no soy "Atlas". El mundo no descansa sobre mis hombros.

3➖Ahora dejé de negociar con vendedores de frutas y verduras. Después de todo, unos pocos pesos no van a hacer un agujero en mi bolsillo, pero podrían ayudar al pobre hombre a ahorrar para las cuotas escolares de su hija.

4➖Pago al taxista sin esperar el cambio. El dinero extra podría traer una sonrisa a su rostro. Después de todo él está trabajando mucho más duro que yo.

5➖Dejé de decirles a los ancianos que ya han narrado esa historia muchas veces. Después de todo esa historia los hace caminar por el camino de su memoria y revivir el pasado.

6➖He aprendido a no corregir a las personas, hasta cuando sé que están equivocadas. Después de todo, la responsabilidad de que todos sean perfectos no está en mis manos. La paz es más preciosa que la perfección.

7➖ Doy elogios libre y generosamente. Después de todo, mejora el estado de ánimo no sólo para el receptor, sino también para mi.

8➖He aprendido a no molestarme por una mancha en mi ropa. Después de todo la personalidad habla más que las apariencias.

9➖Me alejo de las personas que no me valoran. Después de todo puede que no sepan mi valía, pero yo sí.

10➖Estoy aprendiendo a no sentir vergüenza por mis emociones. Después de todo son mis emociones las que me hacen humano.

11➖He aprendido a que es mejor dejar caer el ego que romper una relación. Después de todo mi ego me mantendrá distante, mientras que con las relaciones nunca estaré solo.

12➖He aprendido a vivir cada día como si fuera el último. Después de todo, sí podría ser el último.

13➖Estoy haciendo lo que me hace feliz. Después de todo soy responsable de mi felicidad y me la debo.

14➖He aprendido a valorar a mis amigos, porque cada día los estoy perdiendo, no porque me enemiste con ellos, sino porque se me adelantaron a la vida eterna.

15➖Valoro todo lo que tengo, más que lo que anhelo, porque lo que tengo es mío: Mi vida, mi familia y mis amigos.

Decidí enviar esto debido a que me pregunté: ¿Por qué tenemos qué esperar tanto tiempo? y ¿Por qué no podemos practicar esto en cualquier etapa? No hay que estar viejo para buscar la felicidad...

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LA SEGUNDA OPORTUNIDAD Muchas veces cuando alguien nos ofende, podemos ser agresivos con ellos o  negarnos a aceptarlos,...
23/07/2026

LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Muchas veces cuando alguien nos ofende, podemos ser agresivos con ellos o negarnos a aceptarlos, incluso, podemos llenarnos de rencor y dejarlos fuera de nuestras vidas, o peor aún, atacarlos u ofenderlos en reciprocidad.

Si alguien hace algo que va en contra de la forma en que pensamos o sentimos, nuestra primera reacción es generalmente romper todo lazo con ellos y enojarnos.

Pero piensa por un momento: ¿no es maravilloso que el creador no sea como nosotros?

No importa lo que hagamos, siempre podemos confiar en que si aceptamos con humildad nuestro error y sentimos un sincero deseo de mejorar, recibiremos de Él una oportunidad de enmendar el daño y ser perdonados.

Imagínate, partiendo de la base de que fuimos creados a su imagen y semejanza, si aplicáramos el mismo criterio para quienes nos ofenden o agreden.

Imagina tu vida sin rencor, sin odio, sin “cuentas pendientes” por cobrarle a la gente.

Si nuestro Creador lo practica a diario con nosotros ¿Quiénes somos nosotros para actuar de manera diferente?

Ten una larga memoria para recordar a quien te ha apoyado, a quien ha estado a tu lado en momentos difíciles, pero a los que te han dañado, aplícales el mismo tratamiento que recibes de tu creador y dales una segunda oportunidad, verás cómo tu vida mejora en forma profunda e inmediata.

Recuerda que vivir con rencor es como tomar veneno y esperar que le haga daño a otra persona.

Contribución de Ari Adhler

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08/07/2026

CUARTO PARA LAS DOCE

¿Has observado que las situaciones negativas suelen verse peor justo antes de ocurrir un viraje positivo?

¿Has escuchado historias del hombres de negocios que justo antes de hacer su fortuna, estaban a punto de darse por vencidos, cuando, de repente, todo empezó a cambiar? ¿que en lugar de renunciar, se mantuvieron firmes justo el tiempo necesario para dar a su vidas un giro de ciento ochenta grados y cosechar los frutos?

Quizá te haya ocurrido que cuando sientes que no vale la pena vivir, aparece en tu vida una persona o un suceso que eleva tu ánimo hasta las nubes.

La vida es así porque existe el principio del “CUARTO PARA LAS DOCE”.

Siempre hace más frío y está más oscuro justo antes del amanecer. Si resistimos lo suficiente, recibiremos nuestra recompensa.

El acto de dar a luz es un gran ejemplo de este principio. Justo antes del gran milagro de la vida, la resistencia de la futura madre es sometida a una prueba de fuego, por medio de intensos dolores y gran angustia.

En cuanto reconocemos la existencia del este principio, la vida pierde mucho de su carácter traumático. En efecto, la creación parece someternos a prueba todo el tiempo, para ver si en verdad tomamos en serio nuestras metas.

Si resistimos un poco más, si hacemos ese pequeño esfuerzo adicional, la recompensa seguramente vendrá.

Conocer y dominar este principio te da grandes ventajas. Cuando todo es un caos, quiere decir que aquello por lo que tanto hemos luchado puede estar a la vuelta de la esquina y por lo tanto, deberíamos sentirnos animados

Generalmente estaremos a prueba, en alguna forma, antes de recibir algo valioso.

Si estamos conscientes del principio del “cuarto para las doce” y enfrentamos las dificultades conscientes de que son parte del proceso de lograr el éxito y el crecimiento personal, en primer lugar no nos daremos por vencidos con tanta facilidad y, en segundo, estaremos en mejor posición para obtener lo que queremos en la vida.

Cuando todo se ve oscuro y negativo, puede ser el momento de celebrar, quizá ya estés muy cerca de la meta.

Que hoy sea el “cuarto para las doce” de tus más caros anhelos.

Contribución de Ari Adhler

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23/06/2026

Historias de vida… Llevamos a nuestro viejo husky a la playa para despedirnos del mar, pero entonces se levantó e hizo algo que jamás podré olvidar

Nuestro husky se llamaba Ártico. El nombre se le ocurrió a mi marido, porque de cachorro parecía una pequeña bola gris con ojos azules y un aire tan serio que parecía que ya lo entendía todo sobre esta vida. Entonces vivíamos en una pequeña ciudad cerca de la costa. Hasta el mar había cuarenta minutos en coche, y casi cada domingo, si no llovía, cogíamos un termo de café, bocadillos de queso, una manta vieja y nos íbamos a la playa.

A Ártico le encantaban esas excursiones. Bastaba con que mi marido cogiera su correa de la estantería para que empezara a dar vueltas junto a la puerta, gimoteando y empujando mis botas con el morro, como si temiera que de repente cambiáramos de opinión. En el coche siempre se sentaba detrás, entre nuestros hijos, y metía el morro por la ventanilla entreabierta. Mi hija se reía y decía: "Mamá, su pelo me entra en la boca". Y mi hijo lo abrazaba por el cuello y respondía: "Pero así él está feliz".

En la playa, Ártico se convertía en alguien completamente distinto. En casa podía ser tranquilo, algo testarudo, podía pasarse horas tumbado junto al radiador fingiendo que no oía cuando lo llamábamos. Pero junto al mar volvía a ser un cachorro. Corría por la arena mojada, cavaba agujeros, perseguía a las gaviotas, aunque nunca en su vida alcanzó ninguna. Cuando una ola le llegaba a las patas, saltaba hacia atrás y ladraba enfadado, como si el mar lo hubiera ofendido personalmente.

Después los niños crecieron. Mi hijo se fue a estudiar a otra ciudad, mi hija se casó y empezó a venir solo los fines de semana. Y Ártico envejecía. Al principio simplemente empezamos a pasear más despacio. Después dejó de subir solo al coche, y mi marido lo levantaba, sujetándolo por debajo de la barriga. Luego llegaron las pastillas para las articulaciones, el pienso especial, la alfombrilla junto a la cama para que le costara menos levantarse.

El último año fue especialmente duro. Ártico casi se quedó sordo. A veces se quedaba de pie en mitad de la cocina, mirando un punto fijo, como si hubiera olvidado a qué había venido. Por las noches respiraba con dificultad. Yo me despertaba, me sentaba al borde de la cama y escuchaba si respiraba. Mi marido fingía estar dormido, pero yo sabía que él tampoco dormía.

El veterinario era un hombre honesto. No de los que dicen cosas de más para tranquilizar. Después de otra revisión, se quedó callado un buen rato, luego acarició la cabeza de Ártico y dijo: "Vosotros mismos veréis cuándo se le haga demasiado difícil. Lo importante es que no lo retengáis solo porque a vosotros os duela dejarlo ir".

Yo asentí entonces, pero por dentro todo se me encogió. ¿Cómo se puede decidir que ha llegado el momento? ¿Cómo se puede mirar a quien ha vivido contigo quince años y decirle: ya está, no hace falta seguir luchando?

Una semana después, Ártico casi dejó de comer. Incluso el pollo que antes pedía junto a los fogones, apartando la cara solo después del tercer trozo. Bebía algo de agua, se tumbaba de lado y a veces levantaba los ojos cuando yo pasaba cerca. Yo me sentaba a su lado, le acariciaba detrás de la oreja y le decía: "¿Qué tal, viejo? ¿Cansado?"

Él me miraba con calma. Y eso dolía todavía más.

El sábado por la mañana mi marido salió a la cocina con el viejo jersey azul que siempre se ponía para ir al mar. Lo entendí enseguida.

Dijo: "Vamos a llevarlo a la playa".

Yo me quedé un buen rato junto al fregadero, lavando la misma taza una y otra vez. Después pregunté: "¿Crees que aguantará el viaje?"

Mi marido miró hacia el pasillo, donde Ártico estaba tumbado en su alfombrilla.

"No es por el viaje. Es por él".

Llamamos a nuestros hijos. Mi hijo no llegaba a tiempo, tenía turno de trabajo. Se quedó callado un buen rato al teléfono, y después dijo: "Mamá, grabadme un vídeo. Pero solo si no le supone esfuerzo". Mi hija llegó una hora después, con los ojos rojos y una bolsa de la panadería. Por qué había comprado bollos, nadie lo entendió. Seguramente solo necesitaba no llegar con las manos vacías.

Pusimos una manta vieja en el asiento de atrás. Mi marido levantó a Ártico con cuidado. Ya pesaba muy poco, aunque antes parecía enorme. Yo me senté a su lado, detrás, y le puse la mano en el pecho. Mi hija conducía delante y todo el rato se secaba los ojos con la manga.

En el coche había silencio. Solo el navegador decía de vez en cuando hacia dónde girar, y eso sonaba tan fuera de lugar que varias veces estuve a punto de apagarlo. A mitad de camino, Ártico movió de repente el morro. La ventanilla estaba un poco abierta, y de la calle llegaba el aire frío del mar. Respiró hondo. Después otra vez. Y por primera vez en varios días, levantó la cabeza.

"Lo ha entendido", dijo en voz baja mi hija.

La playa estaba casi vacía. Cielo gris, viento, algunas personas con perros a lo lejos. Fuera de temporada, agua fría, arena húmeda. Aparcamos cerca del paseo de madera. Mi marido sacó la manta, pero Ártico de pronto intentó levantarse.

"Tranquilo, tranquilo, chico", dijo mi marido. "Te llevamos nosotros".

Pero Ártico apoyó las patas con firmeza. Débil, tembloroso, delgado, aun así intentaba ponerse de pie por sí mismo. Mi marido me miró. Yo asentí, aunque ya me caían las lágrimas.

Lo ayudamos a salir del coche. Dio un paso, después otro. Las patas se le resbalaban en la arena, pero caminaba. Despacio, con esfuerzo, como si cada movimiento le costara un dolor. Caminábamos a su lado, casi sin respirar. Mi marido sujetaba la correa, pero sin tirar. Mi hija iba al otro lado, lista para sostenerlo si hacía falta.

Cuando llegamos a la arena mojada, Ártico se detuvo. Delante de él estaba el mar. Las olas llegaban suaves, regulares, como siempre. Las miró largo rato. Después, de repente, levantó la cabeza más alto, irguió las orejas todo lo que pudo, e hizo algo que no esperábamos.

Caminó hacia el agua.

No rápido. No con la gracia de su juventud. Tropezaba, se detenía, respiraba con dificultad. Pero caminaba solo. Llegó hasta la misma orilla, y la primera ola le cubrió las patas delanteras. Yo ya quería correr hacia él, asustada de que se cayera. Pero no se cayó.

Ártico se quedó de pie en el agua, mirando el mar, y de repente aulló suavemente.

No fuerte, no de forma inquietante. Era ese mismo aullido suyo de husky con el que antes despertaba a toda la casa si nos retrasábamos con el paseo. Solo que ahora no había capricho en él. Había algo tan simple y tan vivo que los tres nos quedamos paralizados.

Después giró la cabeza hacia nosotros. Miró primero a mi marido, después a mi hija, después a mí. Y movió débilmente la cola.

Una sola vez.

Pero yo lo vi.

Mi hija se cubrió la cara con las manos y se echó a llorar en voz alta. Mi marido se giró, pero yo vi cómo le temblaba la barbilla. Y Ártico dio unos pasos más junto al agua. No corría, no jugaba, no cavaba en la arena. Solo caminaba, como si quisiera recorrer entero su viejo camino.

Le dimos todo el tiempo que pudo soportar. Después se detuvo y se tumbó despacio justo sobre la arena húmeda. Yo me senté a su lado, a pesar del frío. Le puse la cabeza sobre mis rodillas. Mi marido lo cubrió con la manta. Mi hija sacó un bollo de la bolsa y de repente dijo entre lágrimas: "Es que él siempre pedía un trocito".

Le arranqué un trozo muy pequeño. Ártico lo olió, lo lamió y no quiso comerlo. Pero la cola volvió a moverse un poco.

Nos quedamos así mucho rato. El viento me revolvía el pelo, las manos se me helaban, las rodillas se me mojaron, pero tenía miedo de moverme. Sentía que si me levantaba, todo terminaría más rápido.

De vuelta al coche, mi marido lo llevó en brazos. Ártico ya no se resistía. Estaba tranquilo, con el morro apoyado en el hombro de mi marido, igual que de cachorro, cuando lo trajimos a casa por primera vez. En el coche, mi hija le acariciaba la pata y susurraba: "Gracias, ¿me oyes? Gracias".

Esa noche llamamos al veterinario a casa. Ártico se fue en su alfombrilla, en el salón, donde siempre dormía. Estábamos a su lado. Mi marido le sujetaba la cabeza, yo la pata, mi hija estaba sentada detrás de él y llorando tan bajo que parecía tener miedo de molestarlo.

Después de todo, durante mucho tiempo no pude quitar su cuenco. Estuvo junto a la pared dos semanas más. La correa colgó en el pasillo casi un mes. A veces, por costumbre, me despertaba de noche y escuchaba si respiraba.

Pero aquel día en la playa no lo recuerdo solo con dolor. Porque entonces entendí algo que ya nunca podré olvidar: a veces el amor no es retener a alguien junto a ti el mayor tiempo posible. A veces el amor es reunir las últimas fuerzas, sentar a un viejo amigo en el coche y llevarlo a donde una vez más pueda sentirse vivo.

Ártico no se despidió del mar. Se despidió de nosotros de la única forma que sabía. Se levantó, llegó hasta el agua, nos miró y movió la cola.

Y todavía hoy pienso: si los perros pudieran hablar, ¿no sería eso exactamente lo que nos dirían al final: "fui feliz con ustedes?

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16/06/2026

DUDA DE TUS DUDAS

Una de las herramientas más poderosas para recuperar el control de nuestras vidas es tener certeza en tu Creador.

Certeza de que, sin importar qué esté sucediendo, Él estará allí para conectar contigo y apoyarte.

Sin embargo, para la mayoría de nosotros, esto es más fácil de decir que de hacer.

Pero hay un gran secreto: Puedes utilizar tu incertidumbre para que trabaje a tu favor, en vez de en tu contra. Además , es sencillo ponerlo en práctica:

¡Duda de tus dudas!

Cuando dudamos de nuestras propias dudas, podemos seguir adelante con certeza.

La próxima vez que dudes sobre tu capacidad de lograr algo, mejor pon en duda tu duda: Pregúntate si esa duda es real o solo es tu miedo o tu inseguridad hablando por ti.

Refúgiate en la certeza de que tu Creador está para ti, conéctate con Él y enfrenta tus retos con otra actitud, una de seguridad, de confianza y donde la posibilidad de éxito sea la que prevalezca.

No vuelvas a dudar de ti, mejor duda de la veracidad y origen de tus dudas y de esa manera expandirás tu horizonte, recuerda que para lograr algo, primero debes creer que puedes lograrlo.

¿alguna duda?

Contribución de Ari Adhler

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05/06/2026

TU MEJOR INVERSIÓN

Muchas de las bendiciones inesperadas en nuestra vida son el resultado del esfuerzo espiritual invertido en otro lugar o en otro momento.

A veces invertimos tiempo en una relación que no funciona, sólo para que la próxima sea “perfecta” aparentemente sin ningún esfuerzo.

O trabajamos incansablemente en un proyecto que no fructifica, sólo para que otro proyecto exitoso se materialice “de pronto” en nuestra vida.

Pero el “de pronto” no existe en el ámbito espiritual. Esa “magia” proviene del esfuerzo y energía invertidos en otros lugares y en otros momentos.

Por lo tanto, si te encuentras trabajando en un nivel espiritual sin percibir los resultados de manera inmediata, no te preocupes, ese esfuerzo y ese tiempo están trabajando en tu favor y tarde o temprano se materializarán.

Da siempre lo mejor de ti, has siempre tu mejor esfuerzo.

Sé que es posible que no veas los resultados de inmediato, pero como dijo Lavoisier, la energía nunca se pierde, mantente en tu camino espiritual confiado en que la recompensa llegará, puedas estar seguro de ello, no solo es un principio espiritual, es una ley de la Física: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

Invierte hoy tu energía espiritual, el retorno sobre tu inversión será notorio e inevitable, sin duda será tu mejor inversión.

Contribución de Ari Adhler

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30/05/2026

🇸🇪📚 Suecia ha iniciado un giro educativo que está generando debate mundial: tras años de fuerte inversión en tecnología, ahora reduce el uso de pantallas en las aulas y vuelve a priorizar los libros impresos, la lectura profunda y la escritura a mano. Esta decisión no responde a un rechazo absoluto de la tecnología, sino a evidencias preocupantes sobre la caída en la comprensión lectora, la concentración y el rendimiento académico. Las autoridades educativas han optado por equilibrar el aprendizaje, limitando la exposición digital en los primeros niveles y reforzando prácticas tradicionales que han demostrado ser más efectivas para desarrollar habilidades cognitivas básicas. No se trata de retroceder, sino de corregir un rumbo que no estaba dando los resultados esperados en los estudiantes. ¿Estamos frente a una decisión valiente basada en evidencia o a un giro exagerado por temor al cambio?

¿Apagón digital en la escuela? Suecia frena la inversión en pantallas y vuelve a los libros. Enlace: https://webdelmaestrocmf.com/portal/apagon-digital-en-la-escuela-suecia-frena-la-inversion-en-pantallas-y-vuelve-a-los-libros/

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DESPIERTASi somos sinceros con nosotros mismos, sabemos que además de estar dormidos en la noche, también podemos estar ...
23/05/2026

DESPIERTA

Si somos sinceros con nosotros mismos, sabemos que además de estar dormidos en la noche, también podemos estar dormidos durante el día.

Es muy fácil ir por los días siendo buenas personas y haciendo lo que se "supone" que tenemos que hacer. Pero para vivir la vida realmente se necesita un deseo mucho mayor, un deseo por una satisfacción mayor que debemos construir constantemente.

Vivir de verdad es despertar e inyectar nueva energía a cada día.

En la práctica, significa reconocer cuáles son nuestros dones individuales, usarlos, y compartirlos con el mundo, pero no podemos lograr esto a menos que primero seamos capaces de cultivar la apreciación, trabajando conscientemente para ver el bien en nosotros y en otros.

No siempre es fácil hacer esto.

La tristeza puede ser uno de los obstáculos más grandes para nuestra transformación.

Cuando caemos en la tristeza y desesperación, nos desconectamos de nuestro lado espiritual y perdemos claridad. No podemos acceder a la información que está ahí para nosotros. No podemos leer las señales, no entendemos los mensajes. Estos están en todos lados, pero muchas veces, no somos capaces de verlos porque estamos atrapados dentro de nosotros mismos y nuestra negatividad.

A todos nos llegará el momento en el que miremos atrás y nos preguntemos: ¿Hice lo suficiente? ¿Compartí mis dones? ¿Hubo algo en lo que pude haber hecho más?

No esperes ese momento para hacer más, para dar más, para amar más, para crecer.

El punto es siempre apreciar y vivir con gratitud pero nunca estar estancarse en una zona de confort espiritual.

Estamos aquí para hacer un trabajo espiritual y siempre hay un nivel más alto por el que podemos y debemos luchar en nuestra transformación y crecimiento.

Busca siempre lo positivo en todo y en todos, sobre todo en ti mismo, no te estanques, recuerda que dejar de crecer es dejar de vivir.

Contribución de Ari Adhler

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AMAR DE VERDAD. Lo que se construye con amor, dura más que lo que  se construye con miedo, el amor es la materia de la q...
19/05/2026

AMAR DE VERDAD.

Lo que se construye con amor, dura más que lo que se construye con miedo, el amor es la materia de la que están hechas las grandes obras de la humanidad, aprende a amar y podrás lograr todo lo que te propongas e incluso si no lo logras, por lo menos el proceso te resultará más ameno, interesante y agradable.

El amor es la fuerza que te permitirá vencer todas los obstáculos y adversidades y hará que tus logros perduren pues lo que se construye con miedo tarde o temprano se derrumbará, pero lo que se construye con amor y pasión superará toda prueba, incluso la del tiempo y la trascendencia.

Amar es fácil cuando se trata de tu familia, de tus seres cercanos, de tu creador, de la naturaleza, del arte, etc., pero para amar realmente debes poder hacerlo también con lo que no resulta tan fácil de amar:

Ama el esfuerzo porque te hará valorar tus logros.

Ama los retos porque te harán mas fuerte.

Ama a la competencia porque te hará mejor.

Ama a la gente negativa porque te hará ser mas positivo.

Ama a los que te han herido porque te han enseñado a perdonar y a sanarte.

Ama el miedo porque vencerlo te hará más audaz y valiente.

Ama los tropiezos, por que en cada uno se esconde una oportunidad de crecer.

Ama a quien te odia, porque solo el amor puede vencer al odio y al rencor.

Ama al amor porque te abrirá las puertas del cielo en la tierra.

Uno de los más importantes secretos de la vida y la más eficaz estrategia para el éxito es amar en abundancia y no temer mas que al propio miedo.

Cuando ames a aquellas personas y situaciones que no creías poder ni siquiera apreciar, sabrás que has dominado el arte de amar, sabrás, por fin, que has aprendido a amar de verdad, que al final de cuentas es la única manera verdadera de amar.

Contribución de Ari Adhler

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