30/11/2025
Hoy te contaré la historia de Marcos Rodríguez Pantoja, una persona que vivió solo con los lobos en Sierra Morena.
😮🐺 “Me crié con lobos literalmente. A los seis años, mi padre me vendió por un caballo a un señor de Andalucía. Me entregaron a un pastor que vivía solo en Sierra Morena. Él murió poco después, y yo me quedé completamente solo, sin saber cazar ni pescar.
Me alimentaba de lo que encontraba: raíces, bellotas, frutas silvestres, hasta carne podrida de algún animal mu**to. Un día me enfermé por comer un ciervo en mal estado, y mientras estaba tendido en el suelo, dos hurones me limpiaron la cabeza. Fue entonces cuando entendí que los animales no me hacían daño, al contrario, me cuidaban.”
“Tenía siete años cuando conocí a los lobos. Vi a dos cachorros jugando frente a una cueva, y como iba cubierto con pieles y olía a tierra, no se asustaron. Me metí con ellos y me quedé dormido. Cuando regresó la madre loba, me despertó con un golpe de su pata. Yo pensé que me iba a matar, pero en lugar de eso… me olió, me observó, y me dejó quedarme. Al día siguiente, me dio un pedazo de carne. Primero se lo quitó a su cachorro, pero luego lo cortó y me lo ofreció a mí.
Desde ese momento, me adoptaron. Aprendí a moverme como ellos, a cazar, a dormir en cuevas y a comunicarme con aullidos. Si quería caza mayor, aullaba, y ellos venían. Comía carne cruda, miel, frutas del monte, y bebía agua de los ríos. Pasé así doce años, hasta los diecinueve, sin ver a un ser humano.”
“Aquella fue mi verdadera vida. No conocí el miedo, ni la traición. En la montaña aprendí que los animales no mienten ni hacen daño por gusto. Los humanos me trajeron de vuelta, pero nunca volví a sentirme en casa. Me enseñaron a hablar, a vestirme, a comer con cubiertos… pero nadie me enseñó a ser feliz. Esa felicidad la dejé allá arriba, entre los lobos que me hicieron uno de los suyos.”
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