El huevo de Colón
Cuenta la historia, que cuando regresó Cristóbal Colón de su primer viaje con los ojos llenos de todo lo que había visto, le invitaron a un banquete en su honor ofrecido por el cardenal Pedro González de Mendoza. Estaba allí conversando con los nobles cuando uno de los invitados, dudando de su mérito, manifestó que no habrían faltado en la corona hombres de talento y habilidad que ejecutasen esa misma empresa. Colón pidió que le trajeran un huevo y, dirigiéndose a los presentes, les preguntó si alguno podría conseguir que el huevo se mantuviera de pie sin apoyo alguno. Muchos lo intentaron sin éxito y el huevo siempre caía a un lado. Finalmente, Colón tomó el huevo y dando un pequeño golpecito sobre la base consiguió que se quedara bien sujeto sobre la mesa. Los que allí estaban le miraron y comentaron que eso era muy fácil y no tenía más mérito a lo que Colón contestó que efectivamente era fácil, pero que a nadie se le había ocurrido hacerlo.