28/07/2026
A veces, los mejores momentos nacen de una conversación sencilla.
Visité a un querido colega en Jipijapa y, al conocer que estaban atendiendo cada vez a más niños con autismo y otros trastornos del neurodesarrollo, surgió la idea de compartir un taller de manera gratuita.
Lo que encontré superó mis expectativas. Profesionales de diferentes disciplinas y del sector educativo se reunieron con el mismo propósito: seguir aprendiendo para brindar una mejor atención a los niños y sus familias.
Lo más emocionante fue reencontrarme con tres colegas con quienes, en los años 90, formamos parte del grupo de Tecnólogos Médicos de Jipijapa. Compartimos una época inolvidable de trabajo, deporte, amistad y crecimiento profesional. Hoy seguimos ejerciendo, formando nuevas generaciones y creyendo que siempre hay algo más por aprender.
Durante el taller hicimos dinámicas, reflexionamos y recordamos que, más allá de las técnicas, nuestra forma de ser y de estar también es una herramienta terapéutica. Cómo llegamos al trabajo, cómo nos regulamos y cómo nos relacionamos con las familias influye profundamente en los resultados.
También conversamos sobre la importancia de salir de lo tradicional, crear espacios más enriquecedores, acompañar a las familias y fortalecer el trabajo con las escuelas, porque la rehabilitación no termina en la sala de terapia.
Me voy feliz, con la esperanza de haber sembrado una semilla. Si esa semilla crece, habrá valido la pena.
Gracias, Jipijapa, por el cariño de siempre. Espero volver pronto para seguir construyendo juntos.