04/02/2025
El Salvador abre las puertas de su mega prisión para criminales extranjeros bajo un acuerdo propuesto por Nayib Bukele.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, sorprendió nuevamente con una contundente declaración a través de su cuenta en X (antes Twitter), anunciando que su país está dispuesto a recibir a criminales convictos de otras naciones, incluyendo ciudadanos estadounidenses, para ser recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), considerada la prisión más grande y segura de América Latina.
“Estamos dispuestos a recibir solo a criminales convictos (incluidos ciudadanos estadounidenses convictos) en nuestra mega prisión (CECOT) a cambio de una tarifa”, escribió Bukele en su mensaje, dejando claro que la oferta no se trata de una apertura generalizada, sino de un modelo de negocio enfocado exclusivamente en personas ya sentenciadas por delitos graves.
Este anuncio refuerza la estrategia del gobierno salvadoreño para consolidar el CECOT como un símbolo del combate frontal contra el crimen; inaugurada a principios de 2023, la mega prisión fue diseñada para albergar hasta 40,000 reclusos y se ha convertido en el epicentro de la política de seguridad del país, destacada por su rigor y alta tecnología de control.
Aunque los detalles del posible acuerdo internacional aún no han sido revelados, la declaración de Bukele ya ha generado una ola de reacciones a nivel mundial; algunos ven en esta iniciativa una medida innovadora para el manejo de la delincuencia internacional, mientras que otros advierten sobre las implicaciones legales y diplomáticas de trasladar criminales de un país a otro.
No obstante, esta propuesta no está exenta de controversia, más allá del aparente ingenio financiero, surgen serias preguntas sobre el verdadero trasfondo de este acuerdo.
¿Se está priorizando la seguridad pública o se trata de una jugada política para proyectar poder a nivel internacional?
Convertir el sistema penitenciario en una industria de exportación de reos puede desviar el enfoque del principal reto del país: la rehabilitación y reinserción social de los delincuentes salvadoreños.
Además, aceptar criminales de otras naciones podría generar tensiones diplomáticas y convertir a El Salvador en el "patio trasero" de las prisiones extranjeras, diluyendo el propósito original del CECOT.
Luego entonces, lejos de ser una solución innovadora, esta estrategia podría consolidar un modelo peligroso en el que la justicia se monetiza, abriendo la puerta a riesgos de corrupción, abuso de poder y falta de transparencia; la seguridad es importante, pero nunca debe convertirse en un negocio a expensas de los derechos humanos ni del verdadero desarrollo social del país.