31/12/2025
¿QUÉ NOS SEPARA DEL AÑO 2026?
Mario E. Fumero
Si analizamos lo acontecido durante el año 2025 y revisamos lo ocurrido en los últimos diez años, podremos presagiar, sin la menor duda, que con cada año que pasa la realidad mundial se complica cada vez más. Las calamidades aumentan, la inflación se dispara, los rumores de guerra se multiplican y la inestabilidad mundial se hace cada vez más evidente, acompañada de fenómenos astronómicos y climáticos inusuales. El año 2025 se caracterizó por un aumento significativo de las temperaturas y un cambio climático que ha dejado a los científicos profundamente alarmados.
Todo esto nos indica que el mundo se ha convertido en un polvorín, donde una sola chispa puede provocar una explosión de consecuencias incalculables. Analicemos fríamente lo que estamos viviendo al entrar en el año 2026.
Comencemos por Honduras. Actualmente vivimos una profunda división política que nos mantiene en vilo, marcada por confrontaciones, descalificaciones, violencia, inseguridad y una grave crisis económica, producto de décadas de corrupción política. El futuro gobierno que gane las elecciones encontrará un país endeudado, sin recursos en las arcas del Estado y con una división social latente.
A nivel mundial, estamos al umbral de confrontaciones bélicas en diversas regiones del planeta. China intenta anexar a Taiwán, alegando que forma parte de su territorio. Estados Unidos, junto con Israel, contempla un posible enfrentamiento con Irán, mientras este país vive convulsionado por el radicalismo islámico. Israel, por su parte, se enfrenta a los grupos terroristas Hamás y Hezbolá, en medio del conflicto con los palestinos en Gaza.
Europa se ve amenazada por la invasión rusa a Ucrania, lo que mantiene en tensión a todo el continente. En África, la violencia se manifiesta en numerosos países, principalmente como consecuencia del radicalismo islámico dirigido contra comunidades cristianas. Además, varios países de Europa occidental están experimentando una fuerte penetración de movimientos islámicos, que ya ejercen control social en algunas ciudades de Francia e Inglaterra, imponiendo prácticas de la sharía y exigiendo a las mujeres el uso obligatorio de la burka, prenda que cubre completamente el cuerpo y el rostro.
En América Latina, muchos países gobernados por la izquierda muestran señales de un giro hacia la derecha; sin embargo, persiste el fantasma del comunismo que controla naciones como Venezuela, Cuba y Nicaragua. Estos regímenes viven bajo dictaduras difíciles de erradicar, sostenidas en parte por el apoyo de gobiernos afines como Brasil, Colombia y México. Cuba, en particular, atraviesa una etapa caótica de hambruna y oscuridad casi total, evidenciando el fracaso de la ideología comunista, que ha conducido al país a una profunda escasez alimentaria, acompañada de epidemias que se propagan en su territorio.
Al observar este panorama mundial y confrontarlo con las profecías bíblicas de los libros de Daniel, Ezequiel y Apocalipsis, se evidencia que estamos viviendo tiempos finales. Todo lo que fue escrito hace más de dos mil años hoy se manifiesta con claridad. Este escenario debe alertarnos de que vienen tiempos peligrosos.
Resulta triste ver cómo muchos predicadores engañan a los cristianos proclamando que “lo mejor está por venir”, cuando la evidencia de la realidad que vivimos refleja todo lo contrario: lo peor aún está por venir. Por ello, debemos prepararnos para enfrentar los tiempos tormentosos que ya se asoman a la vuelta de la esquina.
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