01/08/2026
“Tranquilo que mi marido no está”,
No es una frase inocente.
Es una promesa falsa de seguridad.
Es la eliminación del temor, no del pecado.
La mujer de Proverbios 7 no empuja con violencia,
convence con palabras.
No grita, susurra.
No obliga, seduce.
La Escritura no dice que él cayó por deseo repentino,
dice que fue rendido.
Primero la suavidad,
luego la zalamería,
y finalmente la caída.
El peligro no comienza en la cama,
comienza cuando alguien te hace creer
que nadie verá,
que nadie sufrirá,
que no habrá consecuencias.
Pero Dios sí ve.
Y el pecado que promete intimidad
termina produciendo muerte.
Por eso Proverbios no advierte solo contra el adulterio,
advierte contra las palabras que lo hacen parecer seguro.
Marjorie Lopez