24/12/2025
CONVENT DE LES MONGES TANCADES
Con ocasión de su reciente adquisición por parte del Ayuntamiento, publicamos una breve reseña sobre la história del monasterio de Concepcionistas Franciscanas y su vinculación tanto material como sentimental al pueblo de Benicarló.
Su construcción se inició el día 16 de diciembre de 1.883, sobre una finca de labranza a las afueras de la ciudad, comprada a los Condes de Creixell. Un proyecto acogido con gran entusiasmo por los benicarlandos, que se volcaron en su construcción, aportando tanto ayudas económicas como trabajando junto a los albañiles.
En poco más de dos años se terminó este sobrio y austero conjunto monacal de líneas rectas, levantado a base de piedra caliza y ladrillos macizos de arcilla cocida.
En su inauguración, el día 2 de agosto de 1.886 participaron las autoridades eclesiásticas y civiles en una solemne ceremonia que congregó a todo el pueblo de Benicarló. Las primeras cinco religiosas que crearon la nueva comunidad de clausura vinieron del Monasterio de Concepcionistas Franciscanas de Tortosa.
ESTILO. La iglesia es de una sola nave, flanqueada por seis pequeñas capillas. Un rosetón en la fachada principal y los amplios ventanales laterales iluminan el interior.
El monasterio cuyas paredes se adosan a la iglesia, tiene sus celdas individuales, abiertas a un claustro interior. El recinto dispone de un huerto de cultivo, esparcimiento y contacto con la naturaleza.
ETAPA CRUCIAL. En el año 1936 formaban la comunidad un total de 33 monjas, cuya tranquilidad se vio agitada por el levantamiento militar del 18 de julio. A los pocos días abandonaron el recinto por su seguridad y para evitar posibles ataques de elementos incontrolados. Tras 50 años desde su fundación, las religiosas dejaron su hábito y se refugiaron en casas de amigos y familiares.
Con la Guerra Civil el Convento sufrió saqueo y se inició un convulso periodo donde la Iglesia se convirtió en depósito de objetos confiscados o almacén de fertilizantes. Las dependencias conventuales se usaron como centro de refugiados. Más tarde acondicionado como hospital de sangre para acoger a los heridos. Posteriormente también fue cuartel de la Guardia de Asalto.
El deterioro del Convento llegó a su cénit cuando el 3 de abril de 1938, a consecuencia de un bombardeo del bando nacional, se reventaron las vidrieras y derrumbó parte de la techumbre.
Finalizada la Contienda en el año 1939 y hasta noviembre de 1940, las tropas de Franco lo transformaron en cárcel comarcal, donde llegaron presos republicanos procedentes de todo el Maestrazgo. Muchos de ellos participaron activamente en los actos de la llegada a Benicarló de la nueva imagen del Stmo. Cristo del Mar el día 7 de marzo de 1940.
A su cierre, la comunidad religiosa retomó la vida conventual, al mismo tiempo que el Ayuntamiento decidió instalar en una sala las dependencias del Auxilio Social. Lo que debía ser una ocupación provisional se prolongó hasta 1958.
Las pocas monjas que regresaron para refundar la nueva comunidad, afrontaron la labor de arreglar los tejados, celdas, acondicionamiento de la capilla, etc., para lo que, de nuevo, el pueblo de Benicarló les prestó su ayuda. La nueva comunidad de Concepcionistas Franciscanas de Benicarló pudo constituirse el 7 de agosto de 1944, ocho años después de su desalojo.
REHABILITACIÓN DEL EDIFICIO. El año 1.957 forman la comunidad 10 religiosas a las que se suman otras cinco procedentes del Monasterio de Alfaro (La Rioja), lo que dio confianza a la comunidad para llevar a cabo el ambicioso proyecto de la restauración total, que, por falta de recursos, se decide emprenderlo por etapas. Situación que se agrava ante la inesperada aparición de las termitas en la techumbre de madera. Pero de nuevo, por tercera vez, con la ayuda desinteresada de mucha gente de Benicarló, en la década de los años setenta se hizo frente a esta situación. Es una época donde se suman nuevas religiosas procedentes del Monasterio de Ayllón (Segovia) y jóvenes de Benicarló y comarca dispuestas a vivir su vocación.
Pero la historia hace camino, y ante la reducción de los últimos años, las hermanas se acogen a la iniciativa que ofrece la Iglesia de caminar hacia una unión de sus Comunidades. El 14 de marzo de 2016 las hermanas decidieron poner fin a la presencia contemplativa en Benicarló y trasladarse al monasterio de Madre de Dios de Logroño (La Rioja).
A partir de ahora, otra vez depende de los benicarlandos que la historia de este patrimonio se siga escribiendo unida al futuro de nuestro pueblo.
Foto y Texto: Enric Moya